La traducción regulatoria médica trata contenido dirigido a las autoridades que debe reflejar los documentos fuente aprobados, la terminología regulatoria y la estructura del dosier. A diferencia de la traducción médica general, normalmente debe seguir siendo coherente con presentaciones anteriores, información sobre el producto, etiquetado y evidencia clínica a lo largo del tiempo, a veces en numerosas variantes por país. Los lingüistas cualificados trabajan con experiencia en contenido regulado, memorias de traducción y referencias terminológicas. Los flujos de trabajo se adaptan al riesgo del documento, al propósito de la presentación y a la autoridad destinataria. Los plazos de presentación y las actualizaciones de versiones se controlan cuidadosamente, con certificados disponibles a través de CertLink para apoyar la evidencia del SGC y la preparación para auditorías.